Creación de empleos, seguridad y combate a la pobreza, fueron las 3 propuestas en las que se basó la campaña electoral de nuestro presidente Felipe Calderón y a 3 años de su administración, vale la pena tomarnos unos minutos para reflexionar sobre el estado de la nación.
En 3 años de administración, el presidente del empleo consiguió sumar 3 millones, pero de desempleados, que se acumulan al déficit histórico de empleos que los jóvenes requieren para integrarse al mercado laboral, pero que no fueron creados por el mediocre crecimiento económico.
En relación al combate a la pobreza, nuestro país ha retrocedido en su labor. Según las cifras actualizadas del Banco Iberoamericano de Desarrollo (BID), en estos años aumentó en 10 millones el número de pobres; se calcula que al menos el 50.6% de la población se encuentra en condiciones de pobreza y se estiman 12 millones de indigentes, mientras tanto la desigualdad continúa aumentando.
Referente a la seguridad, el saldo de la guerra de Calderón es de 16 mil muertos, que narcos o no, son mexicanos y es lamentable que en este momento haya 16 mil hogares en luto. Lo mas grave es que según datos del la PGR, de los 227 mil detenidos que nos exhiben en sus campañas publicitarias como los grandes logros, el 75 % han sido liberados.
En materia económica, que se decía ser la habilidad natural de nuestro presidente, en el 2007 y 2008, el país tuvo un crecimiento mediocre, pero en aquellos años se decía que se estaban plantando las semillas del desarrollo económico y que dentro de poco se aceleraría el crecimiento.
En el 2009 tenemos como saldo un decrecimiento del 7 por ciento y se le culpa a la crisis internacional, pero la realidad es que México tendrá una mayor caída que países como Estados Unidos, Brasil, Chile y Perú, por no mencionar una larga lista de etcéteras, incluso el premio Nobel 2001 de Economía, Joseph Stiglitz, ha declarado que nuestro país tuvo uno de los peores desempeños a nivel mundial. Atrás, pero muy atrás han quedado las declaraciones oficiales que hablaban de catarrito.
Para variar, dilapidamos nuestras reservas internacionales para contener el aumento en el dólar, que llegó a alcanzar los 16 pesos y cuando las reservas no alcanzaron se pidió una línea de crédito de 47 mil millones de dólares que representa alrededor de 6,110 pesos de deuda para cada mexicano, ya sea un recién nacido o un anciano y que todos debemos pagar en su totalidad más los intereses que se generen.
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