Sugestivas señales se filtran en la prensa nacional, sobre la intención del gobierno federal de fusionar al Ejército Mexicano, la Fuerza Área Mexicana y la Armada de México, en una pretendida Secretaria de Guerra y de Marina.
Las instituciones militares de nuestro país, provienen de un diseño gestado a partir del triunfo revolucionario, que como movimiento popular armado tuvo que derrotar al ejercito porfirista y al ganar los revolución se optó por separar las fuerzas armadas, para impedir que en el futuro fueran utilizadas como medio de control de los ciudadanos.
No obstante, que la fragmentación del poder militar separó la esfera política del ejercicio de las fuerzas armadas e impidió que durante el sigo XX en nuestro país se instaurara una dictadura militar, como sucedió en otros países latinoamericanos, como Argentina, Chile, Paraguay, Bolivia y Nicaragua (General Pinochet, ¿les suena?).
En las últimas semanas han trascendido reuniones entre la comisión de Defensa del Senado y los altos rangos militares, el contenido es simple, a cambio de legislar un fuero militar y regularizar el papel del ejército en las calles, el gobierno federal desea fusionar las fuerzas armadas y poner a un civil al frente de las mimas.
Para las fuerzas armadas negociar dichos temas habría sido un tabú, pero ahora que Calderón los envió a las calles, existe el miedo que dentro de algunos años se pueda crear una Comisión de la Verdad, para averiguar que pasó con esas 16 mil muertes (y contando) que lleva la guerra contra el narco y las denuncias sobre violación de derechos humanos por parte de militares hacia civiles. En el fondo es simple: Calderón en 3 años se va, pero ellos se quedan a dar la cara. |